Decimoquinta etapa: esas cosas de la rutina

Hacer 450 kilómetros en moto no tiene demasiado misterio, o sí: dependiendo de cómo sea la ruta elegida.

Hoy teníamos por delante una etapa de trámite. Los objetivos que habíamos previsto ya se han cumplido y regresamos para Madrid intentando disfrutar de cada kilómetro que tenemos por delante (ahora mismo unos 3.000 km), aunque no siempre lo conseguimos. Aunque ya no hace tanto calor como en los días pasados, sigue siendo un elemento adverso para viajar y, sumado al tremendo tráfico existente en Eslovaquia y en la República Checa, hace que los kilómetros a veces se hagan pesados.

Hoy hemos amanecido en Plastovce (Eslovaquia) y vamos a dormir en Trebon (Chequia), tras adelantar a todos los camiones que circulan en Eslovaquia y probar todas las obras de la red secundaria de estos dos países.

Por otra parte, tanto en Chequia, como en Eslovaquia, nos ha sorprendido el comportamiento de muchos camioneros: en estos dos países hay un tráfico de vehículos pesados enorme y muchas veces el comportamiento de sus conductores raya en la agresividad hacia otros conductores…. Y circulan muy rápido.

Pero somos capaces de aislarnos de todo y disfrutar con cada tramo de curvas, con los paisajes que vamos descubriendo y con esas sensaciones que solo da una moto y que no creo que haga falta que me extienda en daros más explicaciones.

Beber, estirar las piernas, orientar el navegador… así son las paradas

Y con cada jornada cumplimos una rutina. Al llegar al hotel intentamos hacer la colada lo primero: viajamos con muy poco equipaje y uno de los secretos es lavar a diario la ropa que llevamos puesta, si la tendemos a primera hora de la tarde para la mañana siguiente suele estar seca.

Comiendo pipas en el Lago de Trebon, fin de la etapa de hoy

En plena ruta paramos unas cuantas veces. Intentamos hacerlo cada dos horas, que suelen coincidir con el momento de hacer la compra, re-orientar el navegador, echar gasolina o, sencillamente, bajarnos de la moto para echar un trago de agua fresca y estirar las piernas.

Las gasolineras forman parte de la rutina del viaje

Al llegar al hotel, tras hacer la colada, hay que poner a cargar todos los dispositivos que utilizamos (cámaras de foto y vídeo, bluetooth de los cascos, cámara de fotos, teléfono móvil…). Desde hace años siente viajo con este “ladrón” que hace tiempo construí.

Bricolaje eléctrico para poderse conectar en cualquier país del mundo a la red eléctrica

Sirve para sacar corriente de prácticamente cualquier enchufe del mundo por muy raro que sea.

Escena habitual en la mesilla de los hoteles

Responder los mensajes del móvil, localizar la ruta del día siguiente, hacer compras para comer en ruta… Nos ocupan prácticamente toda la tarde. Pero esto… También forma parte del viaje.

Etapa 15: Plášťovce – Dudince – Senica – Skalica – Hustopeče – Blažejov – Třeboň.

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