Por el norte de España: ruta desconfinada

Los proyectos de este 2020 se han visto alterados: desde haber visto truncados muchos viajes desde la primavera, hasta haberse esfumado varios itinerarios fuera de España durante los meses de verano… Todo se ha tenido que reorganizar.

Primera etapa: las llanuras castellanas

Las ganas de moto seguían intactas y rincones y paisajes en nuestro país nos sobran como para recorrer miles de kilómetros regalando las mejores sensaciones a nuestras retinas.

Aunque solo hemos podido viajar una semana, hemos intentado recorrer lugares del norte de la península poco frecuentados y por carreteras muy secundarias.

El equipaje, aunque sea para tan poco tiempo, es el mismo que para realizar un gran viaje, aunque lo preparamos en pocas horas.

La primera etapa estaba condicionada por un asunto profesional que debíamos resolver en Segovia, que se ha alargado hasta última hora de la tarde, por lo que el viaje ha comenzado a las 19:00.

Tras la comida hemos abandonado la capital del acueducto por la N-110 que nos ha metido por las carreterillas que atraviesan las monumentales localidades de Pedraza y Sepúlveda, llegando a primera hora de la noche a Grajera, pueblo perdido en la estepa Castellana, donde hemos encontrado una pensión, con aire rancio y muy pintoresco, donde vamos a dormir por poco más de 30 euros.

Grajera

Mañana no sabemos hacia dónde nos dirigiremos: ahora toca disfrutar del bar del pueblo, estar con la gente que se han visto sorprendidos por la llegada de dos moteros muy raros y descansar todo lo que podamos.

Hoy ya ha habido curvas suficientes como para sonreír debajo del casco (entre otras las célebres 7 Revueltas de Navacerrada) y los próximos días se complicarán aún más.

Recorrido:

Madrid – Villalba – Puerto de Navacerrada – La Granja – Segovia  – La Velilla – San Pedro de Gaíllos – Sepúlveda – Boceguillas – Grajera.

Total 177 km

Segunda etapa: la montaña cántabra

Despertar cuando estás de vacaciones y te espera una jornada en moto es fantástico, máxime si en la planta de abajo del hostal ya huele a tostadas y café.

Hemos salido de Grajera a las 9 de la mañana, tras una noche reparadora. La ruta ha recorrido pueblos perdidos de Castilla: Maderuelo, Peñaranda de Duero, Huerta del Rey… Muchas curvas, las primeras estribaciones de la Sierra de la Demanda y extensos pinares que anunciaban el final de la llanura castellana.

Maderuelo
Maderuelo

Una vez atravesado Burgos nos hemos metido en la N-627, hasta llegar a Basconcillos del Tozo, donde hemos abandonado la ruta principal para continuar entre vaguadas y barrancos hasta Valdeajos y Valdelateja, donde el Cañon del Río Rudrón nos ha llevado hasta su desembocadura con el Ebro, desde donde hemos atravesado Orbaneja del Castillo (qué lástima de paraje natural atestado de turistas sin escrúpulos… y en pleno Covid) para terminar en Polientes, donde nos hemos metido en un camping a orillas del Ebro.

Cañon del Rudrón

Hoy toca vida nómada, la mejor manera de disfrutar un viaje sintiéndote autosuficiente, ignorando horarios, restaurantes, etiquetas sociales…

Se puede viajar “gitaneando” con todas las comodidades: tenemos sillas, mesa, colchonetas de 10 cm de grosor…, viajamos con una tienda de 4 plazas, cocina de gas, vajilla ligera, dos neveras… Hoy es muy fácil vivir una aventura.

Camping en Polientes

Recorrido:

Grajera – Maderuelo – Peñaranda de Duero – Huerta del Rey – Salas de los Infantes – Burgos – Basconcillos de Tozo – Barrio Panizares – Sargenes de Lora – Valdelateja – Orbaneja del Castillo –   Polientes.

Total 274,6 km

Tercera etapa: la montaña palentina

Lo único malo que tiene dormir en un camping es volver a recolocar todo en el equipaje de la moto. Sobre todo porque con la condensación de la noche el suelo de la tienda se empapa (siempre ponemos un plástico debajo) y el doble techo de la tienda también y hay que esperar a que todo se seque para guardarlo.

A las 11:00 arrancaban las motos desde Polientes para continuar ruta por las entretenidas carreteras de Quintanilla de las Torres, Aguilar de Campoo, Salinas de Pisuerga y Cervera de Pisuerga, donde hemos hecho una parada técnica para visitar varias tiendas y llenar las neveras de comida fresca, con bastantes productos locales.

La España olvidada

A partir de aquí nos hemos metido por uno de los mejores itinerarios que puede haber en nuestro país para recorrer en moto. Tomad nota: Triollo – Otero de Guardo – Velilla del Río Carrión y Boca de Guérgano, hasta salir a Riaño. Se la conoce como Ruta de los Pantanos y, tanto a nivel paisajístico, como técnico (curvas de todo tipo y un asfalto fantástico) es de lo mejor que se puede hacer por estas tierras.

La montaña palentina

En Riaño hemos intentado encontrar alojamiento, pero había demasiada gente. El ser humano no aprende: seguimos juntándonos en manada a la mínima ocasión.

En busca de lugares más solitarios para pasar la noche hemos ascendido por el Macizo del Mampodre, hasta el puerto de Tarna y las Señales, desde donde hemos descendido a la Puebla de Lillo, donde hemos encontrado un hostal que casi nos ha costado lo mismo que un camping.

Puerto de las Señales

Me sorprende que en España dormir en un trozo de césped cueste lo mismo que en una habitación con cuarto de baño… ¿Se habrá puesto de moda el sentimiento “Quechua” para aventureros intrépidos?

Recorrido:

Polientes – Quintanilla de las Torres – Aguilar de Campoo – Salinas de Pisuerga – Cervera de Pisuerga – (Ruta de los pantanos) Triollo – Otero de Guardo  – Velilla del Río Carrión – Boca de Guérgano – Riaño – Bufón – La Uña – Puerto de Tarna – Puerto de Las Señales – Cofiñal – Puebla de Lillo.

Total 207,4 km

 

Cuarta etapa: Babia, la Farrapona, Somiedo y los Ancares

Amanecemos en la Puebla de Lillo a 17 grados, custodiados por la mole rocosa del Monte Susarón que preside el valle del río Porma, a los pies del Puerto de San Isidro.

Un desayuno rápido para aprovechar la mañana y motos en marcha descendiendo por el embalse del Porma hasta atravesar la localidad de el Boñar.

Valle del Porma, pico Susarón al fondo

El siguiente objetivo era recorrer las Hoces de Vegacervera, tan pintorescas como reducidas. Desistimos de parar: se han puesto más de moda todavía y hay mucha gente visitándolas.

Tras dejar atrás Villamanín nos metimos por el valle de Arbás, para salir al embalse de Barrios de Luna. Teníamos en mente recorrer la garganta que lleva desde San Emiliano hasta Torrebarrio y Torrestío, desde donde, siguiendo el cauce de su río homónimo, se llega al límite entre León y Asturias, coincidiendo con la célebre cumbre de la Farrapona.

Para los que reniegan de las motos trail, en especial de las VStrom, aconsejamos que vean el vídeo de esta pista, más próxima a un recorrido de enduro que a una pista forestal. Con las motos cargadas hasta arriba y los neumáticos Karoo Street, afrontamos este increíble recorrido que, para no ser menos, estaba lleno de gente caminando por las márgenes, tras abandonar los coches en las cunetas al no poder circular con ellos por este complejo itinerario.

Subida a La Farrapona desde Torrestío

Pasamos a Asturias y buscamos alojamiento en Pola de Somiedo. La cumbre de la Farrapona estaba atestada de gente, y en Pola decidimos salir huyendo hacia algún lugar solitario. ¿Dónde se nos ocurriría?

Babia y sus montañas

Regresamos a Babia por el Puerto de Somiedo y decidimos seguir el curso del río Sil hasta Fabero, desde donde nos metimos de lleno a los Ancares, donde encontramos un alojamiento rural en el que solo había calma. Era lo que buscábamos: casi no tenía luz eléctrica y la conexión a Internet brillaba por su ausencia: la aldea de Vilaquinte nos sirvió de morada perfecta.

Casa Rural O´Grego
Casa rural O´Grego
Casa rural O´Grego

Si queréis viajar a los Ancares y vivir una experiencia única, os recomiendo que os alojéis en la casa rural O’Grego, donde se paran todos los relojes.

 

Recorrido:

Puebla de Lillo – Boñar – Vegacervera – Villamanín – Pobladora de la Tercia – recorrido valle de Arbás – Aralla de Luna – Villafeliz de Babia – San Emiliano – Torrestío – La Farrapona (tierra) – Pola de Sonmiedo – Villablino – valle del Sil hasta Páramo del Sil – Fabero – Candín – Piornedo – Vilaquinte.

Total 293,3 km

 

Quinta etapa: vuelta a la civilización

No voy a hacer más proselitismo a favor de nuestras comarcas ignoradas: quién quiera disfrutar de un ambiente olvidado en las ciudades aturulladas, que se escape hacía la “España Vaciada” y reflexione sobre todo lo que hemos perdido con la hiperconectividad, la eficiencia social, las mega-zonas comerciales y las aglomeraciones humanas.

Los Ancares

Yo me he escapado un par de jornadas hasta los Ancares gallegos y leoneses, pero nuestra geografía está plagada de lugares similares: en las provincias de Cáceres, Teruel, Almería, Murcia, Palencia, Guadalajara… hay comarcas enteras que nada tienen que envidiar a los Ancares y dónde la moto se convierte en la mejor compañera para recorrerlas sin dejar pasar ninguno de sus rincones por visitar.

Valle del Navia

Hoy hemos preferido disfrutar de los valles, barrancos y vaguadas de los municipios de Balouta, Piornedo, Navia de Suarna, Doiras, Pan do Zarco… y hemos hecho una ruta de poco más de un centenar de kilómetros, descendiendo de los Ancares a través del curso de los ríos Navia y Narcea, atravesando las pintorescas localidades de A Fonsagrada o Cangas de Narcea, hasta llegar a Tineo, localidad con un brillante pasado ya extinguido, pero que se muestra tranquila y acogedora para el visitante motero. Aquí se ha terminado esta etapa.

Mirador de Tineo

Recorrido:

Vilaquinte – Navia de Suarna – Louxas (relleno formulario) – Fonsagrada – Villagocende – Naraxa – Miñide – Mirador de Arexo (Río Navia) – Marentes – San Antolín de Ibias (Asturias) – Alto de Valvaler – Monasterio de Coto – Vega de Hórreo – La Regla – Cangas de Narcea – Tineo.

Total 157,3 km

 

Sexta etapa: Asturias inimitable

De mi época de montañero y escalador, allá por los años 80, guardo en el recuerdo miles de horas extraordinarias vividas por las montañas más relevantes de los Picos de Europa, y de mis correrías ciclistas, en las dos últimas décadas, he acumulado miles de kilómetros recorriendo los puertos más espectaculares que cualquier aficionado a los pedales pueda disfrutar por las carreteras asturianas. Ahora estoy rememorando todas esas jornadas, con el beneficio de no tener que sudar para lograr atravesar esas cumbres míticas que tanta fama han tenido.

Definitivamente puedo afirmar que estamos teniendo mucha suerte con la climatología. Al salir de Tineo estaba todo mojado, el cielo muy gris, 17 grados en el termómetro de la moto, pero nos ha respetado el día y, aunque las carreteras de montaña por las que hemos circulado estaban mojadas, hemos completado la ruta sin que nos visite la lluvia.

Haciendo elucubraciones entre el mapa y el GPS hemos seguido una ruta que evitara las vías principales, atravesando hasta tres collados sin nombre aparente y unos paisajes de cuento de hadas, aunque carentes de horizonte al estar el cielo muy enmarañado.

Puerto del Marabio

Al ascender las primeras rampas del Puerto de Marabio la niebla se ha apoderado de la ruta y no nos ha permitido disfrutar del paisaje hasta descender a Entrago, desde donde hemos decidido ascender el Puerto de La Cobertoria para pasar a Pola de Lena.

En estos días tan húmedos los moteros asturianos saben muy bien que la carretera esconde trampas invisibles: en las zonas de bosque cerrado, las hojas y helechos que caen al suelo y que son triturados por los neumáticos de los automóviles, se disuelven con el agua del asfalto y, como consecuencia de las sustancias mucilaginosas que contienen, forman una especie de jaboncillo invisible muy peligroso para los neumáticos de una moto, por lo que hay que reducir la velocidad al máximo para evitar que en alguna “inclinada” nos vayamos al suelo sin poderlo evitar.

Desde Pola de Lena hemos continuado por el lateral de la populosa A-66 hasta Mieres, donde hemos girado hacia Sama (Langreo) para atravesar Villaviciosa (por Arbazal y Ambás) hasta Colunga. Aquí hemos decidido que las cagarrutas de vaca que tapizaban nuestras motos merecían un manguerazo.

Una manita de agua

Haciendo caso a Eduardo, un buen amigo motero asturiano, hemos continuado por el Mirador del Fitu (casi sin gente debido a la niebla), terminando la jornada en Triongo, muy cerca de Arriondas y a orillas del Sella.

Mirador del Fitu

Si hubiéramos contado las curvas de hoy habría salido una cifra de 4 dígitos… seguro.

Recorrido:

Tineo – Soto de la Barca – Tuña – Las Estacas – sin llegar a Belmonte por Coria – Vilandás – Santianes – El llanón – Villabre – Puertos de Marabio – Entrago – Caranga de Abajo – Santa Marina – Puerto de La Cobertoria – Pola de Lena – Mieres del Camino – Sama – El Entrego – El Acebal – Espinera – Villaviciosa (por Arbazal y Ambás) – Colunga – Mirador del Fitu – Arriondas – Triongo.

Total 235,8 km

 

Séptima etapa: adiós a las montañas

Las vacaciones van tocando a su fin, aunque nos resistimos a aceptarlo, pero la realidad es la que es, y en una semana poco más podíamos hacer.

Para abandonar el Principado de Asturias hemos madrugado para recorrer la populosa carretera AS 114 sin tráfico: Avín, Poo de Cabrales, Arenas de Cabrales, Panes… Es una pena tener que adelantar la salida para evitar las colas de coches y autocaravanas que se pasean por estos recorridos, pero es la única manera de disfrutarlo. A fin de cuentas todos tenemos los mismos derechos a utilizar las carreteras.

Desde Panes hemos ascendido por el desfiladero de la Hermida hasta el cruce (en el centro del pueblo homónimo) que, girando a la izquierda, nos ha llevado a Puentenansa, atravesando los espectaculares collados de La Hoz y Ozalba. Los angostos valles y vaguadas asturianos han dado paso a las extensas campas verdes de Cantabria.

Collado de la Hoz

Desde Puentenansa hemos continuado hacia el este por la collada de Carmona, a través de la que hemos caído al valle de Cabuérniga. Al comenzar a subir el puerto de la Palombera el cielo ha empezado a amenazarnos: algo dijeron ayer en los informativos de una profunda borrasca.

Puerto de la Palombera

Al llegar a la cota más alta del puerto hemos padecido un tremendo vendaval que casi nos impide llegar hasta Fontibre y, en ese momento, alguien ha abierto las puertas del cielo y se ha puesto a diluviar.

Por suerte ha aparecido un apeadero de autobuses en una cuneta donde nos hemos metido para ponernos los trajes de agua. Había que consultar la meteorología de manera urgente para hacer un cambio de planes.

A la vista de las nefastas previsiones, hemos decidido quedarnos en Reinosa, en un hotel rancio y aséptico, pero que tiene techado para las motos y una habitación grande donde poner a secar todo nuestro equipamiento.

Por Reinosa, ilustre ciudad y capital de la merindad con su mismo nombre, he pasado infinidad de veces de camino a Asturias o a la costa, pero nunca me había detenido. Tiene un casco histórico evocador de su pasado, merecedor de una visita pausada. Esta regada por cuatro ríos y fue uno de los núcleos comerciales más importantes de Castilla la Vieja (cuando pertenecía administrativamente a esa región). Además de todo esto nos hemos enterado de que existen en Reinosa unos bollos llamados Pantortillas, que bien merecen un alto en el camino para probarlos.

Reinosa

Esperemos que mañana la meteorología nos permita continuar el viaje con normalidad… Ya que las previsiones no son nada halagüeñas.

Recorrido:

Triongo – Arriondas – Cangas de Onís – Corao – Benia de Onís – Las Arenas de Cabrales – Trescares –  Panes – La Hermida – Collado de la Hoz – Sobrelapeña – Quintanilla – Collado de Ozalba – Puentenansa – Collado de Carmona – Valle (Cabuérniga) – Puerto de Palombera – Espinilla – Fontibre – Reinosa.

Total 166,8 km

 

Octava etapa: donde todo empezó

Ya hemos puesto dos lavadoras, nos ha dado tiempo de bajar al súper para llenar la nevera y las maletas, la tienda de campaña y todo el material de viaje ya está en las estanterías del trastero, esperando a que pronto lo volvamos a utilizar con la misma ilusión que cada vez que lo montamos sobre las motos.

Después de una noche muy lluviosa, con muchos truenos y varias trombas de agua, ha amanecido un día expléndido: al mirar por la ventana del hotel hemos descubierto un paisaje fantástico con nubes lenticulares flotando sobre el Pico Tres Mares, una de las estribaciones más orientales de los Picos de Europa.

Pico Tres Mares al amanecer

El termómetro marcaba 17 grados y había ráfagas de viento del Sur bastante fuertes, pero se podía conducir con bastante seguridad y las nubes cada vez estaban más lejos.

Para volver a Madrid hemos evitado la autovía, recorriendo la antigua nacional hasta Fromista, desde donde hemos continuado por carreteras secundarias hasta Pesquera de Duero. Cruzando Peñafiel nos hemos metido en la Tierra de Pinares, entre las provincias de Valladolid y Segovia, para desembocar en Torrecaballeros, al pie del puerto de Navacerrada, donde todo empezó hace ocho días. Después de recorrer 400 kilómetros regresábamos a casa.

Tierra de Pinares

Hemos tenido suerte de llegar a Madrid a la hora de la siesta, y el acceso ha sido muy fácil y cómodo, sin apenas tráfico. Un buen final para una buena aventura.

Seguro que a vosotros también os da pena quitar las maletas y todas las bolsas de la moto: dentro hay guardadas muchas ilusiones que ahora terminan.

Un repaso visual para comprobar que todo está en orden, y descubro que las Karoo Street ya rozan los 20.000 kilómetros, y todavía le quedan un par de miles de kilómetros más de vida: son las mismas ruedas que hace ahora 12 meses recorrieron las carreteras y pistas de tierra de Moldavia, Albania o Rumanía.

A por los 20.000 km

A partir de mañana toca descargar las cámaras de vídeo y seleccionar las mejores tomas y las fotos más representativas del viaje… pero ese será otro post.

Espero que estos relatos os hayan servido para mantener muy altas las ganas de viajar con la moto: sin salir de España, en tan solo ocho días, y gastando muy poco dinero puedes recorrer más de 2.000 kilómetros de paisajes espectaculares. No lo dejes escapar, está al alcance de todos.

Recorrido:

Reinosa – N611 – Cervatos – Aguilar de Campoo – Herrera de Pisuerga – Frómista – Astudillo – Torquemada – Baltanás – Cevico Babero – Canillas de Esgueva – Pesquera de Duero – Peñafiel – Rábano – Sacramenia – Fuentidueña – Valles de Fuentidueña – Navalilla – Cantalejo – Turégano – Torrecaballeros – La Granja – Puerto de Navacerrada – Navacerrada – Cerceda – Colmenar Viejo – Madrid.

Total 382 km

 

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